
Quien tiene el corazon lo suficientemente ligero
para decir: yo soy!, yo soy!
el que alza el vuelo
del loto al cielo, y sin embargo permanece en el suelo
del asfalto candente de las calles
del pantano oscuro impenetrable
del que solo entran y salen bestias
transitan almas que no penan pero lucen ciegas
Un rostro para vernos en el espejo
Un corazon para descifrarnos en el reflejo
quien tiene el rostro lo suficientemente real
para no ser confundido con un fantasma en la acera
( tangible)
que en su palabra queda plasmado
el perfil que no ha sido tallado
por falsa risa, ira, mentira.
Un rostro para vernos en el espejo
Un corazon para descifrarnos en el reflejo
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